Las investigaciones medicas realizadas en los marcos de la medicina occidental han evidenciado que la práctica regular del tai chi tiene diversos efectos positivos sobre diferentes aspectos de la salud física y psíquica, como por ejemplo mejora del sistema circulatorio, o del sistema inmunitario, la percepción del dolor, el equilibrio y en general sobre el control corporal, la movilidad y la fuerza.
Además la práctica continuada de esta disciplina origina un equilibrio entre las diferentes energías que emitimos desde nuestra parte mental y emocional, por lo que gracias a la regulación de este desequilibrio, que distorsiona el normal funcionamiento de nuestro cuerpo tanto a nivel musculo-ligamentoso como a nivel orgánico, generamos un funcionamiento corporal que lo capacita para equilibrarse y sanarse de manera natural y autónoma.


